Psicología y danza

¡Buenos días! El otro día me levanté y cotilleando un poco Facebook, observé que mucha gente estaba compartiendo en sus muros una noticia que, aunque ya tenía conciencia de ella, me gustó que se estuviera generalizando y llegara a tantas personas: bailar ayuda a mejorar nuestra salud mental y contribuye de manera muy positiva a nuestra felicidad.

¿De qué manera la danza nos aporta tantos beneficios psicológicos? Vamos a enumerar algunos de ellos.

1. Ayuda a descansar mejor: muchas personas que practican ejercicio físico (entre ellos el baile) observan que por las noches duermen mejor. Esto se debe a que le damos un motivo a nuestros cuerpos para descansar. Si no me canso durante el día, por la noche mi cuerpo no sabe que tiene que reparar todo aquello que ha desgastado durante la jornada. Muchas teorías apoyan la idea de que lo ideal sería realizar nuestra rutina de baile antes de las 20:00h. A partir de las 18:00h, debido a nuestros ritmos circadianos (aquellos cambios físicos y mentales que guardan relación con la luz solar y la oscuridad en el ambiente de un organismo), nuestro sistema nervioso parasimpático se encarga de que vayamos entrando en un estado de relajación y así prepararnos para dormir horas más tarde.  Debido a este motivo, se recomienda no “llevarle la contraria” a nuestro cuerpo y hacer ejercicio cuando nuestro sistema nervioso simpático es el que está en marcha (por norma general desde que amanece hasta que anochece).

2. Mejora nuestra memoria y previene la aparición de demencias: bailar requiere aprendernos pasos, ejercicios y coreografías. Además de potenciar la atención sostenida y dividida. Esto supone un desafío en cada clase y en cada ensayo.

3. Contribuye a la plasticidad neuronal: también se ha demostrado que la danza ayuda en la toma de decisiones. En muchas ocasiones nos encontramos con que nos perdemos en un paso y tenemos que reengancharnos, pues bien, esto nos ayuda a buscar soluciones de manera rápida y hacer uso de la plasticidad cerebral para reinventarnos continuamente (no como por ejemplo hacer footing, que el patrón de acción por lo general siempre es el mismo). El psicólogo Peter Lovatt concluyó en una de sus investigaciones: “bailar nos ayuda a potenciar el pensamiento divergente: es beneficioso ante problemas de múltiples soluciones”.

4. Nos ayuda a conectar con nosotros mismos: durante una clase o un ensayo, mi mente tiene que estar entre un estado de concentración y de flow. Mientras estamos concentrados, vamos almacenando la información necesaria para posteriormente ejecutarla. Pero no se nos debe olvidar el para qué ejecuto esos pasos. Es decir, ¿para qué bailo? Principalmente para disfrutar… Es genial ser conscientes de ello y disfrutar de esos momentos en los que bailo y no pienso en nada más. Eso nos ayuda a poner en práctica ese estado de flow con otras actividades y vivir el aquí y ahora. Disfrutar del presente.

5. Conectamos con los demás: en uno de los anteriores artículos ya os hablé de los beneficios sociales que nos aporta bailar. Y es que el hecho de que esto suceda contribuye también a tener buena salud mental. Al fin y al cabo somos una especie que no puede vivir sin sus iguales, por lo que trabajar en tener relaciones sanas me ayudará a tener una estabilidad emocional y mental.

6. Mejora el estado de ánimo: químicamente hablando, bailar ayuda a generar endorfinas, las famosas hormonas de la felicidad. Y además ayuda a canalizar la adrenalina y el estrés. Al ser una distracción, colabora a la hora de no pensar en los problemas que dejamos fuera de clase. Pero ojo, no sólo repercute positivamente en los bailarines. Las personas que acuden a ver un espectáculo de baile, pueden contagiarse de esa energía positiva. Seguramente, sin darnos cuenta, cuando observemos una coreografía y nos guste estaremos sonriendo a la vez que vemos cómo la ejecutan.

7. Nos ayuda a expresar emociones: uno de los aspectos del arte en general es que a través de él somos capaces de expresar emociones que quizás mediante otra vía no sabríamos. La danza nos ayuda a expresar pensamientos y sentimientos que vamos generando consciente e inconscientemente. Dado que muchas personas no tienen la costumbre de utilizar un diario para hacer una “limpieza” cotidiana mental, bailar puede ayudarnos a sacar todo eso que llevamos dentro y forme parte de nuestro desahogo diario. Yo lo noto prácticamente en todas las clases a las que voy, no soy la misma cuando entro que cuando salgo de bailar. Me ha llegado a pasar que con una hora de clase relativice un problema y encuentre una solución sin haberlo planeado.

Ya sabéis, bailar es una buena manera de ejercitar el cuerpo mientras ayudamos a nuestra mente. Contadme experiencias o beneficios que habéis notado vosotros, me encantaría que lo compartierais conmigo!  

Candela Gandia
Candela Gandía

Soy psicóloga, bailarina y una apasionada del arte y de las emociones humanas. Mi vocación es sin duda ayudar a las personas y sacar lo mejor de ellas para que puedan aumentar su bienestar y confianza. Confío en que todos estamos aquí para disfrutar del camino que tenemos como personas únicas e irrepetibles y descubrir aquello que nos hace felices.

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