Mundo Danza

Hola de nuevo! en el artículo de hoy vamos a hablar del tema de los estereotipos en el mundo de la danza. Entre estos, podemos reconocer el estereotipo de género, así como la tendencia a etiquetar a los bailarines en función de sus habilidades (la bailarina elástica, la que más fuerza pone en los movimientos, el que gira bien, el que tiene más “flow”…, etc.). En esta ocasión nos centraremos en el primero.

Estereotipos de Género en la danza: “si es niño que no baile”

Gracias a que la sociedad ha ido avanzando (aunque a veces no tengamos la sensación de ello…), hoy por hoy podemos ver cada vez más chicos en las aulas de baile. Aún así, todavía existen familias donde no se llega a aceptar que el hijo se quite ese papel de “macho” y cambie el fútbol o el baloncesto por una actividad artística.

Desde los orígenes del ser humano, se ha ido asociando la tendencia biológica de que las actividades diarias de los chicos tengan más relación con la lucha, fuerza e incluso cierta agresividad, lo que podemos llegar a relacionar con la supervivencia de la especie, ya que desde los primeros hombres que habitaban la tierra, el que salía a cazar para poder comer era el hombre. Mientras que las chicas suelen decantarse por actividades más delicadas, suaves, y aquello relativo a los cuidados y el bienestar.

¿Nacemos pensando así o es algo cultural?

Uno de los ámbitos que más nos influyen durante nuestro desarrollo es la familia (y más tarde se suma la escuela). Nuestros padres son nuestros principales referentes, los más cercanos, y por ello sus opiniones tienen más peso del que creemos. En muchas ocasiones porque seguimos los consejos que nos dan y otras muchas porque hacemos todo lo contrario.

¿No os ha pasado alguna vez cuando os vais haciendo mayores os dáis cuenta que repetís sin querer algunas conductas de vuestra madre o padre? A mi si, ¡y un montón! Por ello, es muy importante que durante la etapa escolar y la adolescencia (aunque también a lo largo de nuestras vidas), los padres eduquen a sus hijos en cualquier área (escolar, emocional, familiar, social y también la artística).

Educación artística

Lo ideal sería ayudar a los pequeños a desarrollar su potencial en el área por la que se decanten, no limitarles. Como bailarina y profesora de danza durante todos estos años, he visto muchos chicos con un tremendo potencial como bailarines que no han llegado a desarrollar todas sus habilidades por miedo al qué dirán (sobre todo en su grupo de iguales). Niños que se apuntan a clases de diferentes disciplinas como hip hop, ballet, lírico… y al poco tiempo se borran. Pero hay otros muchos que consiguen hacer caso omiso a las opiniones ajenas y por mucho trabajo que cueste, acaban siendo más felices porque apuestan por sus sueños.

Esto es como la típica imagen del padre médico o abogado que quiere inculcar a su hijo su pasión por su propia profesión. Esto es una creencia bastante antigua, y estoy segura que esos padres lo hacen con la mejor intención del mundo, para que sus hijos puedan optar a un buen puesto de trabajo, con un buen sueldo etc. Pero quizás su hijo quiere ser pintor, o bombero, o por qué no, bailarín profesional.

Es una manera de protegernos, para que a través de ese “buen puesto de trabajo” y ese “buen sueldo” tengamos una casa bonita, un coche, una familia… lo que a nuestra sociedad le parece “el alcance de la felicidad”. ¿Pero qué ocurre si esa profesión no te hace feliz? tampoco quiero desviarme del tema principal pero… cada uno debe hacerse responsable de sus sueños.

Cada uno debe hacer lo que realmente le haga feliz,  para no sólo dedicarnos a disfrutar de los resultados sino también del camino, de que trabajar duro tenga un significado y un aspecto positivo. Cada uno debe hacer lo que le dé sentido a sus vidas, sin importarnos lo que dirán los demás. Por ello os aconsejo que sigáis vuestro instinto, que luchéis por vuestros sueños (siempre teniendo los pies en la tierra) y trabajando duro para conseguirlo. Recordad que nada nos lloverá esperando sentados en el sofá de casa!

La auto confianza para el auto desarrollo personal

Y aquí es donde entra ese concepto tan chulo de la autoconfianza. Cuando confiamos en nosotros mismos y no dejamos que nadie influya sobre lo que creemos que somos capaces de hacer ocurre la “magia”. Y es como que nos hacemos mucho más grandes. Pienso firmemente que no hay nada más fuerte que una persona que es consciente de sus sueños, que sabe a dónde quiere llegar y va planificando los pasitos necesarios para conseguirlo.

Así que, persigamos nuestros objetivos, sin importar lo que la sociedad considere como “adecuado para nuestro género”, luchemos contra esas barreras y trabajemos para ser felices. De esta manera construiremos un mundo mucho más sano y lleno de gente que lucha por conseguir lo que ama.

 

Candela Gandia
Candela Gandía

Soy psicóloga, bailarina y una apasionada del arte y de las emociones humanas. Mi vocación es sin duda ayudar a las personas y sacar lo mejor de ellas para que puedan aumentar su bienestar y confianza. Confío en que todos estamos aquí para disfrutar del camino que tenemos como personas únicas e irrepetibles y descubrir aquello que nos hace felices.

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