Psicología y danza

Bienvenidos una semana más. Hoy me gustaría hablar de la importancia de hacer balance al final de curso ahora que hemos terminado la temporada de competiciones con nuestros grupos Lilhood, Kinghood, Newmammahood y Tekillerhood. Primero, dar la enhorabuena tanto a los bailarines que forman parte de ellos como a los coreógrafos por su súper trabajo. Una vez más podemos decir que todo esfuerzo tiene su recompensa y aunque a veces tenemos expectativas que no se llegan a alcanzar, acabamos muy satisfechos el curso sabiendo que al final lo importante es disfrutar del proceso, aprovechar con cada persona que sube al escenario con nosotros y seguir trabajando para mejorar día a día. Eso sí, también es importante descansar y eso es lo que toca hacer ahora!

Me parece interesante hacer un balance final (tanto individual como grupal) para ser capaces de disfrutar de aquellas cosas buenas que nos aportan estas experiencias, así como aprender de las negativas y sacarles el máximo partido posible.

Por una parte, vamos a analizar los aspectos negativos, que son aquellos de los que más acabamos aprendiendo (pero que en muchas ocasiones acaban convirtiéndose en nuestro foco de atención). Digamos que los aspectos negativos son tanto los hechos objetivos que ocurren como los pensamientos que generamos a raíz de ellos. Es decir, un hecho objetivo sería una equivocación en la ejecución de la coreografía, que algún elemento del atrezzo o el vestuario nos juegue una mala pasada, hacerme daño o lesionarme… y los pensamientos negativos (que a veces son mucho más poderosos que los hechos objetivos) serían aquellos que nos vienen a la mente cuando por ejemplo vemos el trabajo de nuestros contrincantes y pensamos que no estamos a la altura, o aquellos que se generan cuando no sabemos cómo controlar nuestros nervios. En muchas ocasiones estos pensamientos negativos son tan recurrentes que uno mismo se bloquea ante una actuación y precisamente es eso lo que nos dificulta realizar una buena ejecución de la coreografía. Por ello es bueno hacer ejercicios de respiración, visualización, un buen calentamiento, haber descansado, haber comido bien y estar hidratados antes de salir al escenario. Además de intentar cambiar esos pensamientos negativos por otros que nos ayuden y nos impulsen a hacerlo todo lo mejor que sabemos para que, cuando bajemos del escenario, independientemente de los resultados obtenidos, estemos satisfechos con el trabajo realizado, esa es la clave.

Por otra parte, me gusta mucho hablar de las expectativas que uno mismo se pone a la hora de competir. ¿Qué diferencia creéis que hay entre una persona que se pone una expectativa única y exclusivamente centrada en los resultados y otra persona que se centra en las expectativas del proceso? Obviamente a todos nos gusta ganar (quien diga que no… lo siento, pero no me lo creo), nos gusta sentir que nuestro trabajo agrada y que se nos recompense por ello (no se nos puede olvidar que los humanos también somos animales). Pero aquí es donde está la magia de todo. Yo he aprendido con el paso de los años que lo más importante de todo es ganar sí, pero ganar experiencias, ganar momentos bonitos, risas, ensayos, ganar conocer gente nueva que te enriquece o incluso conocer gente que no te interesa para nada, ganar crecimiento personal, ganar el llegar a casa por la noche después de haber bailado, ver el vídeo de tu actuación y estar orgulloso, ganar recuerdos de esos momentos y guardarlos como un tesoro, porque el día de mañana cuando te acuerdas de ellos lo haces con una gran sonrisa y mucha satisfacción.

En fin… A mi todo esto me tiene tan entusiasmada que todos los años me acaba pasando lo mismo… digo “el año que viene ya no compito más, necesito descansar y tener vida social como las personas normales” ¿Y qué acabo haciendo? hacer castings para entrar a más grupos, ole!!! Si a vosotros os pasa lo mismo y queréis compartirlo estaré encantada de leeros a todos.

Gracias una vez más.

Candela Gandia
Candela Gandía

Soy psicóloga, bailarina y una apasionada del arte y de las emociones humanas. Mi vocación es sin duda ayudar a las personas y sacar lo mejor de ellas para que puedan aumentar su bienestar y confianza. Confío en que todos estamos aquí para disfrutar del camino que tenemos como personas únicas e irrepetibles y descubrir aquello que nos hace felices.

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