Opinión

Cuando te preguntan con 7 años qué quieres ser de mayor, la mayoría respondemos bailarina, actriz, modelo, ¡artista! o astronauta  -en realidad no sabes que esto último significa estudiar astrofísica o alguna ingeniería, haber pilotado varios aviones, hasta no hace mucho ser hombre, un duro entrenamiento físico y, además, haber nacido con algunas cualidades innatas. Porque cuando eres un niño es maravilloso decir lo que quieres libremente. Al responder esto, tu madre, padre o a quien se lo contestes sonríe y piensa: qué monada. Siete años más tarde, cuando te vuelven a preguntar qué quieres ser de mayor, si contestas lo mismo,  ya no sonríen tanto. Y es que, en ocasiones, parece que si no estudias medicina, ingeniería o empresariales, no estás estudiando una carrera “de verdad”, o no estás eligiendo el camino correcto. Pero, sí, es cierto. No todos soñamos con estudiar alemán y acabar trabajando en una multinacional alemana y, ojo, para quien lo sueñe puede ser un reto maravilloso.

Durante toda nuestra vida escolar estudiamos cada año unas 7 asignaturas “técnicas”, sin contar con las clases de repaso de matemáticas y la academia de inglés, y como mucho una o dos relacionadas con el arte o la creatividad. Y, ¿para cuándo desarrollar habilidades creativas? Como dice Ken Robinson -experto en creatividad- en una de sus charlas, “a este paso, se va a pedir currículum hasta en la guardería”. Pero, ¿cuántas de esas personas cumplen el sueño que tenían con siete años de ser bailarina, modelo, actriz…? Y, algunos pensaréis: con siete años no sabes lo que quieres. Ya, claro, con dieciocho, en plena adolescencia y crisis de identidad y hormonal, tienes clarísimo a qué quieres dedicar el resto de tu vida laboral. De hecho, 7 de cada 10 estudiantes no sabe qué carrera elegir tras pasar las pruebas de selectividad. Por no hablar de la importante decisión que debes tomar con dieciséis años -maravillosa edad para tomar decisiones- sobre si eliges ciencias, ciencias sociales y humanidades o artístico. Y, cuidado, porque como no aciertes en tu decisión y a mitad quieras pasar de ciencias sociales a ciencias y tecnología, sólo tienes que estudiar dos veranos enteros de matemáticas I y II, química I y II y física I y II. Casi nada.

Al final, lo que importa es que encuentres la manera de ser feliz haciendo lo que haces cada día. Dedicamos un 80% de nuestro tiempo a nuestra vida laboral. Así que, intenta levantarte cada día con ilusión por hacer lo que haces porque, digan lo que digan, es muy duro que no sea así, a pesar del dinero que ganes haciéndolo. El mundo está lleno de ricos tristes.

Las profesiones artísticas tienen un alto componente de vocación y pasión y, a diferencia de la idea general que hay extendida, tienen salidas profesionales muy interesantes. Quien quiere ser bailarín no solo lo es si llega a primera bailarina de un gran ballet, pesa 50 kilos y vive atormentado como la protagonista de Cisne negro. Ni al que le guste pintar solo puede si tiene que vivir en una mansión aislada, retratar musas desnudas y exponer en el Louvre de París.  Hoy en día, existen numerosas profesiones artísticas que te permiten hacer de tu pasión tu forma de vivir. La clave está, por supuesto, en tener esa pasión y haberla desarrollado en una buena formación -para emprender, para promover y para poder elegir-, creatividad -la creatividad no sólo se nace con ella, también tiene un componente de aprendizaje, hábitos y ejercicios que la potencian-  y saber “moverse” aprovechando las nuevas tecnologías, por suerte, al alcance de muchos.

Así que, desde aquí, que sabemos lo tranquilos que son los domingos a las 19:00 de la tarde cuando sabes que al día siguiente te vas a levantar y vas a volver a bailar, hacemos un llamamiento a todas las familias del mundo, y pedimos que potencien la creatividad de sus hijos. Que además de exigirles buenas notas en el colegio -algo que es imprescindible, lo sabemos-, les impulsen a desarrollar habilidades creativas, y que si descubrís en ellos un don o una pasión, les ayudéis a potenciarlo. Si, finalmente, deciden hacer de ello su forma de vida, apoyadles y aconsejadles sobre las salidas profesionales que eso puede tener.

Creemos firmemente que en el mundo tiene que haber de todo, en el mejor sentido de la palabra. No todos podemos ser médicos y salvar vidas. No todos podemos crear empresas importantes de exportación e importación y salvar países. No todos podemos enseñar en colegios y salvar niños, ni todos podemos bailar en escenarios y salvar emocionalmente a los espectadores. Por suerte, en un universo tan variado, hay espacio para salvarnos a nosotros mismos y ser felices haciendo lo que nos gusta, y hacer algo por los demás, por pequeño que sea.

Quizá, en lugar de preguntarnos durante toda nuestra vida qué quieres ser de mayor, deberían preguntarnos: ¿qué te gustaría hacer el resto de tu vida? Y ya cada uno que encuentre la manera de hacerlo para ser feliz.

 

 

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