stardanze esther santamaría

“El contraste del clásico y el contemporáneo me marcó como bailarina”

Si te pasas por Stardanze, seguramente te la encuentres con su pañuelo tribal moviendo las caderas con un grupo de alumnas detrás intentando seguir sus movimientos que nos trasladan al mundo árabe. Esther Santamaría es actualmente profesora de Danza Oriental, licenciada en magisterio de Educación Física y una de las tres fundadoras de Stardanze. Hoy hemos querido hablar con ella de los inicios de la academia de baile, de danza y mucho más.

¿De donde viene tu pasión por la danza?
Pues todo empezó cuando mis padres me apuntaron a ballet con 3tres añitos y desde entonces no he parado. He hecho de todo. Primero clásico, luego contemporáneo, bailes de salón, español, aeróbic… Lo he probado todo.

¿Tus primeros recuerdos como bailarina?
Recuerdo sobre todo en mi etapa como adolescente. Es la fase en la que, además de aprender un estilo de danza, bailas con tus compañeras y también amigas y todo empieza a tener más sentido. Es el momento en que tienes que organizarte el día perfectamente para poder ir a clase, hacer los deberes y poder ir a ensayar. Y no dejar nada pendiente.

En tu formación como bailarina has incluido todo tipo de estilos, ¿cuál te ha marcado más?
Actualmente soy profesora danza oriental y para mí ha sido todo un descubrimiento. Es una danza muy completa con la que trabajas todo el cuerpo. No está lo suficientemente valorada. Pero quizás, los dos estilos que más me han marcado hayan sido por una parte el clásico, donde trabajas la técnica y todo está muy estructurado. Y luego, más tarde, el contemporáneo. Lo empecé a practicar en mi etapa universitaria, cuando empiezas a conocer tu cuerpo y fue muy interesante ver cómo rompía con los moldes del clásico y las estructuras que llevaba bailando desde pequeña. Te das cuenta de que se puede hacer de otra manera. Ese contraste entre los dos estilos fue muy enriquecedor

¿Cómo empezó Stardanze?

Dos de las fundadoras de Stardanze

Dos de las fundadoras de Stardanze

En un primer momento, fue fundada por Ana y Aurora Monfort. Yo vivía cerca y empecé como profesora. Pero a los cuatro años, y debido al buen recibimiento que tuvimos, vimos la necesidad de crecer y cambiarnos a unas instalaciones más grandes. Ahí fue cuando yo me incorporé al proyecto como socia y pasamos a convertirnos en una academia de baile más profesional. De eso ya han pasado 10 años.

Y una década después, ¿en qué se ha convertido Stardanze?
Vamos aprendiendo, cada vez somos más profesionales. Al principio las niñas que venían a la academia tenían ganas de bailar, formaba parte de su ocio. Pero poco a poco, cuando veían que les gustaba, querían más. Y nosotros, como academia, hemos tenido que ir ofreciéndoles más. Vamos buscando nuevos objetivos e intereses para motivar a las niñas para que no sea siempre lo mismo. Por eso empezamos a presentarnos a competiciones. Al principio a las cercanas, y luego por toda España y con más nivel. A las primeras no ganábamos nada, pero fue un aprendizaje. Poco a poco vamos viendo hasta donde podemos llegar. También empezamos a hacer workshops. Al principio no conocíamos a tanta gente para que vinieran a la escuela a enseñar estilos nuevos y ahora ya traemos a profesional internacionales para que las niñas aprendan de todos los estilos y con personas diferentes, que al final es lo que les enriquece como bailarines.

¿Qué tipo de danzas ofrecéis en Stardanze?
Actualmente ofrecemos un gran abanico de estilos. Al principio empezamos con jazz, ballet y hiphop. Ahora tenemos de todo: flamenco, contemporáneo, danza del vientre… No sólo para niñas sino también para personas de 60 años. ¡No hay límites! Hay gente que no se imagina que un adulto pueda ponerse a aprender ballet a estas alturas de la vida, pero los hay. Nunca tienes por que decir que no.

Es cierto que mucha gente piensa en la danza como una actividad para los niños y adolescentes pero ¿qué les aporta a los adultos?
Es una forma de socialización ideal, conocer a otras personas con tus mismos intereses. Además , te desestresa, desentumece y te pone en forma. Después de todo el día de trabajo estás contracturado por todas partes. En clase de danza, trabajas con tu cuerpo, disfrutas del momento y desconectas del estrés del día.

Vosotros tenéis varios equipos de danza con los que competís en toda España. Es ese quizás uno de vuestros fuertes como academia de baile. ¿Cómo lo viven vuestras alumnas?
Es increíble ver cómo se van superando a sí mismas y las ganas que tienen de mejorar cada año. Nunca se conforman con lo que tienen, siempre quieren superarse. En genial ver el compañerismo que tienen entre ellas y entre gente de otras escuelas de otras ciudades que también van a competir. Están en su salsa. Es muy bonito ver cómo van creciendo, no sólo como personas, si no también como bailarinas. Empezaron como niñas y ahora ves a mujeres con una gran actitud en el escenario. Te quedas con una satisfacción muy grande.

¿Cuál es el aspecto que os diferencia con respecto a otras academias?
El jazz ha sido el estilo que siempre nos ha caracterizado, porque no es muy común en otras escuelas. No está tan institucionalizado como otras danzas y en muchas academias lo tienen como algo secundario. Para nosotros es uno de nuestros fuertes.

Además de danza, ¿qué es lo que os gustaría que los alumnos aprendieran de su paso por Stardanze?
Yo creo que sobre todo, el compañerismo, el esfuerzo y el respeto. Son valores que hoy en día no están trabajados en muchos ambientes. La cultura del esfuerzo no está suficientemente valorado. La gente se está acostumbrando a conseguir las cosas fáciles, que alguien se lo saque adelante.

¿Dónde ves a Stardanze dentro de cinco años?
Me gustaría que siguiéramos mejorando e involucrándonos 100% en este mundo. Y que nuestras alumnas siguieran aprendiendo, creciendo y estando a gusto con nosotras. Aunque el tiempo nos dirá en que camino nos vamos metiendo. Pero siempre con profesionalidad, respeto y ganas de mejorar.

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